martes, 1 de abril de 2008

Locos porteños (Tomo II)

Ayer y hoy fueron días de sensaciones encontradas. Por un lado la alegría, por el otro, el fastidio y el enojo típico de cuando me agarro esas calenturas de las que no me pueden parar. Igual creo que al ser mayor mi alegría, dejé pasar un poco mi encabronamiento clásico.
Alegría, porque por fin ya no soy una larva desocupada después de tres meses; no me contrataron de ningún canal de televisión, ni Coppola me pidió que lo asista en su nueva película, pero al menos, voy a tener un ingreso nuevamente, y lo más importante: ¡¡¡¡Me desligué de los teléfonos!!!! Eso ya me hace feliz, muy.
La primer mitad de mi día fue perfecta, la sonrisa se dibujaba en mi cara en la calle y podría haber sido la envidia de la chica que estaba en el locutorio buscando trabajo con un diario lleno de avisos encerrados en círculos rojos, al lado de mi cabina, desde donde yo, en cambio, llamaba ansiosamente a la gente que quiero para contar la buena noticia... en ese momento trataba de hablar bajito, así no contribuía a la segura depresión de aquella mujer. Pero se dió cuenta, cuando repetía frases que delataban totalmente mi felicidad de empleada nueva.
Toda esa alegría de desvaneció cuando a la noche tenía que ir al Farmacity. Lo único que tengo que hacer para llegar es cruzar a la vereda del frente, caminar unos pasos hasta la esquina, cruzar la avenida y caminar un poco más hasta media cuadra. Nada más.
En cuanto llegué a Rivadavia, esperé que el semáforo se ponga en rojo (y sí...), y cuando se pone, ¿Qué hacemos, señores peatones?, nos disponemos a cruzar felízmente por la senda peatonal, dando pasos de tap si queremos. Pero no, no fue tan feliz la cruzada de calle.
Cuando felízmente empecé a cruzar bailando cual Sólo Empanadas, un auto rojo, siguió de largo (cuando el semáforo ya hacía unos largos pasos que estaba enrojecido), a la misma velocidad de la que venía desde mitad de cuadra y cruzó furiosamente, a diferencia de los demás autos ya parados. También aparecieron dos motos, que también cruzaron de manera más rápida y más furiosa.
Al ver que no paraban me fui para atrás rápido, me calenté, porque encima de todo, el del auto tuvo el tupé de tocarme bocina como si yo estuviera cruzando mal, y mientras pasaban por al lado mio, los de las motos, les modulé fuertemente un: ¡Peeelootuuudoooss! (así como en cámara lenta), y bien de frente, ya que uno de ellos mientras pasaba, me tiró una mirada que intentaba ser seductora con un comentario que no llegó a decir (porque les contesté antes). Cuando se desvanecían a lo lejos, crucé diciendo: "Estos pelotudos..." Con bronca, tenía ganas de matarlos a patadas Ninja.
Llegué a la esquina re caliente, caminé re caliente, estaba por llegar a Farmacity (re caliente) y una pendeja muy falopeada se me pone en frente y me dice: "Eh amigaa, una moneedaa". Yo sin contestarle intento esquivarla, pero instantáneamente ¡¡¡¡¡¡me pega en la cabeza!!!!!!!.
¡¡Dios!!, la pendeja siguió caminando en un estado lamentable, pero me agarró tal bronca, que me di vuelta, y di un paso hacia ella, al grito de: ¡¡¡EHHHH PENDEJAAA!!! (Aclaro, la mina era de mi estatura, mucho más desarrollada físicamente, lo que significa que por más estado de ebriedad o falopa, cosa que no impediría tampoco el ataque, se daba una vuelta y me destrozaba). Di sólo un paso, pero tuve todas las ganas de encajarle una trompada y patadas Ninja. Después de ese paso, me intenté tranquilizar convenciéndome de que la mina estaba muy drogada, y que en cierta forma eso justificaba o "perdonaba" su acción violenta contra mi persona. Así que seguí de largo puteando en la calle cual loca y me fui a comprar.
Después me quedé pensando... el hecho de que esa mina estuviera así no le da derecho a pegarme una piña en la cabeza, ¿Por qué terminé justificando su estado de "excluída social" y de "drogada" para dejarme pegar sin defenderme? Es más, creo que todos terminamos justificándolo en cierto sentido, porque yo no sé cuánta gente le devuelve la piña a esas personas locas que pegan porque sí. No digo que haya que devolver a cada bestia que anda por ahí las piñas que nos dan en la cara, pero tampoco tengo por qué bancarme todo eso.
Un par de veces a mi perra le hicieron lo mismo en mi propia cara, un viejo le pateó la cabeza y otra vieja le pegó un escobazo. A ambos les grité y los amenacé con pegarles el doble.
Me cansaron. Pero tampoco gano mucho repartiendo golpes cual piquetera, pero parece que así nos manejamos... me cansé de la falta de respeto, de la gente que cruza en rojo el semáforo y encima me tocan bocina, de la gente que me prepotea hasta en las más mínimas cosas, como no dejándome pasar abajo del techo cuando llueve, cuando yo no tengo paragüas y ellos sí. Me cansé de los choferes irrespetuosos que viven manejando mal y también prepoteando, de la gente que va caminando en la calle y piensa seguir caminando en línea recta como si nadie fuera en dirección contraria, chocándome si es necesario para no correrse de su camino, siendo uno el que tenga que ir en zig-zag por la vida para no chocar al otro y respetar al menos de esa manera, me harté de todo, de la gente en el subte, de la gente en el colectivo, en la calle... después se vienen a hacer los preocupados por su país, cuando vivimos diariamente con soberbia y prepotencia hasta en los detalles más boludos de la vida cotidiana. Pero claro, a la hora de criticar al gobierno hay que sacar las cacerolas y mostrarlas abolladas, orgullosamente, en las comidas familiares, signo de haber participado de un suceso mediático, porque capaz es sólo eso ya que ni saben por qué protestan.
Me cansaron tanto que creo que vivo en una capital muy hipócrita. Vivimos a base de trompadas, de mugre, de desinterés por todo. Siempre se dice que hay que empezar desde uno mismo, amándonos para que otro nos puedan amar, por ejemplo. Y como ciudadanos no estoy segura de que nos amemos y respetemos, ni a nosotros mismos, ni a los demás... pero estamos llenos de pretensiones, claro.
Yo no soy perfecta, pero trato de aportar mucha paciencia y respeto por la gente. Y no tiro papelitos en la calle. Me guardo toda la basura para tirarla en casa o en algún cesto que no esté roto abajo. No soy perfecta, reitero, y no tengo lamentablemente el poder de Greiscol para que todos cambiemos... simplemente habría que dejar de pensar en la típica frase de "si lo hacen todos, entonces por qué yo voy a dejar de hacerlo" y muchas otras cosas que nos hacen ver realmente imbéciles.


Ayer en el subte, le estuve chusmeando el celular a una señora, escribió un mensaje que decía "Boy en el subte", me espanté, mucho, le dí una chance al pensar que se confundió porque después de haberlo mandado comenzó a escribirlo de nuevo, pero otra vez puso "Boy en el subte". Decidí pensar que eso no fue producto de su analfabetización, si no que era algo así como una clave secreta con alguna amiga, siendo que "boy" era "chico joven" en inglés, y así se divertía mandándole mensajes claves transmitiendo de que había un chico lindo en el subte...
Cuando el sube paró en una estación se filtraron unos gritos que me provocaron risa.
-Te voy a denunciarrrr (mujer a hombre de negocio de medias y ropa interior femenina, asumo)
-¿¿A denunciar?? (tonito irónico)
-Siii, a denunciarrrr
-Qué me vas a denunciaaarrr, ¿Estás loquita vos? (sic) (me causó mucha gracia el "loquita")... ¡¡MOGÓLICA!! (¡Uh! saltó de un "loquita" simpático a otro tema).
El subte arrancó de nuevo.

Hoy subía en el subte por la escalera mecánica. Una señora que venía más abajo de pronto empieza a gritar muchas cosas peronistas. La gente le hacía "ssshhhhh" como a la lechuza.

No sé a qué pretendo llegar con ésto. Creo que sólo contar un par de cotidianeidades y cosas chiquitas.

18 comentarios:

Lucas dijo...

Amo a la Capital tanto como la detesto. Me quiero ir a la mierda pero no podría vivir en otro lugar.
Es cierto, hay mucho que mejorar. No se enoje tanto, apenas 22 años. Coincido que detesto a los que van con el paraüas abierto del lado del techo y mucho más a los que van con el paraguas cerrado del lado del techo y llueve como loco.
Espero que el Farmacity no sea el de la esquina de Carabobo. Y no es raro encontrar coches a alta velocidad en Flores, casi todas las noches hay picadas.
Quizás la chica te pegó en la cabeza porque no le contestaste nada. Buscó la forma para que no la ignores. :S
El subte es lo más. Está bárbaro llegar a casa y tener una anécdota para contar que haya ocurrido ahí.
Saludos.

chachu dijo...

Bueno... muchas veces te he visto "excluida social" y no te he dicho nada jeje...
A esa chica no le pegamos porque tenemos la educación que lamentablemente por la realidad en la que vivimos ella no pudo tener y por eso hace lo que hace y vos no...
Capital será capital... pero la gente es un asco... la mala educación es terrible, pero por suerte hay gente como tú mi querida vinita... que tratan de hacer las cosas bien aunque al resto le chupe un huevo... justamente hoy, envuelta en la marcha que hubo pensé mucho en estas cuestiones... me sorprendió encontrar tal coincidencia en tu blog...

besos!

Recontra dijo...

Esos locos tan locos y raros...

Rocío dijo...

no podría haberlo dicho mejor.

vos sabés lo que me indigna la gente. vos lo sabés.


cito a Charly en sus épocas cuerdas y decentes "la grasa de las capitales, no se banca más!" escuchá ese tema, a mi me ayuda a odiar a la gente.

Silvina dijo...

Bueeno... ya me descargué jajaja ahora me sigo riendo.

Besos!

chapines de rubí dijo...

¡Hola! Llegué a tu blog a través de Pandora y Zeuz.
¡Me siento muy identificada con todo lo que cuentas en este post! Tampoco soporto a los que van con el paragüas por dentro de la calle, y tu sin paragüas mojándote...o los que van caminando en linea recta, sin mover ni un dedo, y tu tienes que bajar de la acera para poder pasar...
Ya, es raro, surrealista el mundo en el que vivimos, pero al menos tenemos educación, por eso no pegamos ( aunque por dentro nos apetezca...), ni tiramos papeles en la calle, ni hacemos mil cosas más que sabemos que están mal. aunque miles de "personas" lo hagan, al menos nosotros no, y tenemos nuestra conciencia tranquila.
Me seguiré pasando a ver que cosillas cuentas
(por cierto, lo de la patada Ninja me hizo mucha gracia...)

Junior dijo...

Sigo amando a la Capital...
Pero odio a los Porteños!

Silvina dijo...

Implementemos las patadas Ninja por las calles de nuestra ciudad!

Es que resulta gracioso, más que la patada en sí, nos imagino a todos los porteños con dizfraces de tortugas ninja, por el microcentro... por las góndolas del súper, etc.

InfameMary dijo...

y yo que pensaba que lo que sentía era xenofobia!

Silvina dijo...

Qué más puedo decir? Nadie está a salvo de la locura.

A.L. dijo...

Yo transito la ciudad toda la mañana y, si bien no vivo en la capital, están tambien muy locos por aca. Maltrato gratuito, siempre... pero luego de pensar y pensar y romperme la cabeza pensando, he logrado articular una única respuesta contundente a ese tipo de molestias. La respuesta contundente es un pedazo de metal de forma alargada a mano bajo el asiento del conductor. No sabés como ese tipo de diálogo da resultado! hay muchos que se creen muy locos con derecho a molestar, pero, como dice un adagio de la calle "siempre uno se encuentra a uno mas loco todavía..." En este caso, mi hierro justiciero hace el papel de "el más loco" y la gente se traga la locura en pos de una sutura de craneo menos y es ahi, en ese momento mágico, donde aflora la bondad.
Si la violencia es detestable? Si, claro, incluso en un tiempo mi blogg decía que "la violencia es el ultimo recurso del icompetente" pero, historicamente, la vilencia ha resuelto todo (salvo algunas excepciones). Y, para ser sincero, no me creo icompetente, sucede que a veces no hay lugar al diálogo.

Silvina dijo...

Gracias a todos por sus visitas, como siempre! y por leer la sarta de boludeces (la mayoría) o algunas de las cosas que se me cruzan por la cabeza, llámense ideas, o pensamientos bobos, jajaja.


Saludoos!

El Elegido dijo...

Y bueh...es asi la cosa! a veces capital tiene ese no se que, al que nunca se lo puede terminar de clasificar. No se si el farmacity del que hablas es el que esta en Primera Junta, en el barrio de Caballito, pero por lo menos en ese lo del semaforo pasa seguido, y lo de la "drogona" idem.

Silvina dijo...

El famoso farmacity es el que está yendo a Plaza Flores...

Pero con ir a cualquiera podríamos suponer las mismas situaciones jaja

Saludos!

Leandro dijo...

Eso de los drogados y gente idiota pasa todo el tiempo. Ya uno no sabe que hacer. Un día yo tambien voy a responder y capaz me maten pero por lo menos si me hacen eso se las devuelvo. Grr me enoje!

Silvina dijo...

Yo tb me enojo!!!!


Ahora relajemos.

Ronka dijo...

Hay q hacer un "vidiojuego" tipo GTA en q el personaje principal vaya disfrazado d Donatello (le toruga ninja, obvio) y le vayas pegando patadas en los wevos o en el culo a los faloperos q se t vayan cruzando x la calle...decime si no sirve d desahogo luego d una tarde dando vueltas x la ciudad? NOS HACEMOS MILLONARIOS!!!

Silvina dijo...

JAJAJAJ qué violento!! Prefiero desahogarme con un Mario Bros. o un Wonderboy... ah, no! me pone peor... ggrrr